Me encontraba caminando sola por las calles repletas de la ciudad nocturna. La gente me miraba con extrañeza. Pero ¿qué importa? Yo los miro igual…
Especialmente a aquellos que se esconden… ¿detrás de que se esconden?
No de una máscara, ni de un disfraz…Mucho menos en la sombra, o en la oscuridad. Ni siquiera en los rincones.
Te preguntaras en donde lo harán. Entonces, te diré… Se esconden detrás de alguien más, de un completo extraño, de un rostro anónimo.
Míralos, llenos de mentira…pero ¡felices! Me dan lastima, terminan personificando a alguien y dejan de ser ellos mismos. No puede haber peor escoria.
Todos son viles copias de una misma persona. Parecen no notarlo, ¿lo sabrán? Quizás nunca lo sabrán, quizás lo niegan, quizás…
Y aun con todo esto, nos vinimos a encontrar. Sí, en el lugar y en el momento menos indicado. ¿Por qué? No lo sé, no parece razonable, pero nada tiene sentido…Lo sabes.
El tiempo acaba de enseñarme algo… ¡tú eres como ellos! ¡Te escondes exactamente igual! ¿Cómo no lo note desde el principio? Eres igual que esos desdichados…
¿Acaso no puedes ser tu mismo? ¿Tanta desgracia, pena, tragedia y miseria hay en tu vida?
¡Deja de fingir de una vez! No te creo nada ya, mejor cállate para que dejes de tratar de llenarme con tus mentiras y extasiarme con tus falsas palabras de amor.
¿Qué? ¿Qué dices? ¿Yo también lo hago? Tonterías, ¡Cómo te atreves a decir eso! Nunca haría algo tan bajo como eso. ¡Yo no soy como ustedes!
“Todo el mundo es igual, tu lo has dicho, no te cansas de repetirlo”
No vuelvas mis palabras en mi contra, cierra la boca ya.
“Acéptalo, y escóndete de nuevo…que ya se dieron cuenta…”